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CAMINAMOS A TU LADO 9 mayo 2010

Posted by nittúa in economía solidaria, exclusión social, justicia social, para pensar.
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A CECILIA CON NUESTRO RECONOCIMIENTO Y APRECIO

Cecilia Herraiz

Corazón y cabeza de PORT-MAIL, una empresa de inserción

Hace ya unos cuantos años vi como alguien que ostentaba un cargo relevante en una embajada escribía de su puño y letra una carta a dos electricistas de una feria de muestras para darles las gracias por su buen hacer. El hombre, que podría haber pedido a más de veinte empleados que tuviesen ese detalle con los profesionales, estaba agradecido y no dejó pasar la oportunidad de decírselo. Lo observé agradablemente sorprendido. Nunca lo he olvidado, entre otras cosas porque me está costando volver a encontrarme con alguna persona como esta (ser agradecido es de ser bien nacido, decía mi abuela).

Cecilia, se agolpan en mi cabeza las caras de tantos por los que has luchado, por los que hemos luchado juntos. Aquellos por los que decidimos construir a pesar de la incomprensión, el desconocimiento y la incapacidad de algunos para entender lo que hacíamos. Aquellos por los que fuiste saben quien eres, ellos sí te conocen, te valoran y te seguirán acompañando a donde vayas, nosotros también.

Eduardo que jugaba al escondite por la ciudad para beberse la cerveza que no debía, cuando no cruzaba otras líneas. Ximo montado en la primera bicicleta con el uniforme de ciclista para la foto o Miguel que pasó de donde nadie quiere estar a donde uno se quiere. Somos muchos, sí. Juanjo que siempre encontró un espacio para ser, aún sin saberlo, Lucas, Pascual, Dani, Jorge, Roberto, Paco,…. somos más de cien. A todos nos has enseñado a trabajar, a esforzarnos por hacer y por hacer bien. Con todos nosotros has estado cuando te hemos necesitado y hemos contado contigo para construirnos, para crecer, y eso es lo que hoy te queremos devolver.

Queremos que estés bien. Queremos que sigas luchando desde donde no haya yugo sobre tu espalda. Queremos que sigas luchando por otros como nosotros. Queremos disfrutar viendo como sigues andando por encima de lo que sea, porque tú sabes, porque tú sí eres de verdad.

Los que hemos estado, de estar que es hacer, a tu lado sabemos que no dejaremos de estarlo y que te acompañaremos en nuevas etapas que en ti siempre tienen a otro como primero. Por eso no te han entendido, por eso no comprenden, por eso no saben, por eso no son.

Sabemos muy bien por lo que estas pasando, las noches que has pasado y las que te quedan por pasar. Sabemos lo que es verte obligada a dejar todo lo construido durante tantos años y con tantos sacrificios, imaginamos lo que debe haber ocurrido para que tomes esa decisión. Sabemos como la mentira corre y como habrá quien no te devuelva ya la palabra que nunca fue suya. La gente de verdad, por la que fuiste, ahora han de seguir su camino como tu el tuyo. Que decisión más difícil y que poco comprendida ha de ser. Cuantas horas de pensamiento y dudas por tu gente. Eres certera al recuperar el objetivo. Tu tiempo y tus fuerzas deben dirigirse a quienes lo necesitan y se lo merecen.

Aplaudo la decisión. Me levanto y aplaudo la valentía y el arrojo de quien nunca ha desfallecido, de quien ha volcado todo lo que es para obsequiarlo a los demás. Aplaudo la entereza, la coherencia y el respeto a los principios. Reconozco la fuerza y el valor en este paso y me sumo al duelo por la despedida. Pero debería ser más, todos se deberían levantar y actuar, dejar de mirar al vacío, de permitir con el silencio, abandonar la distancia y elevar el grito que clama justicia, si es que aun nos acordamos de como se escribe con esta falta de costumbre que nos muestra la vida. Después de más de 10 años de tu vida dedicada a la gente de Port-mail construyendo oportunidades que han servido a tantas personas hay que ser muy valiente y muy generosa para dejarlo todo y seguir sirviendo a los que más lo necesitan en donde sea posible y tenga sentido.

No habría aprendido nada de aquella persona con la que he empezado esta carta si no acabara diciéndote GRACIAS CECILIA. Seguro que él también estará de acuerdo conmigo que hoy es mejor

CECILIA, GRACIAS Y ADELANTE.

Núria, Raúl, Mila, Jorge, Olga, Paco, Juanjo, David, Roberto, Miguel, Dani, Pascual, Adolfo, Lucas, Antonia, Juanito, Ximo, Javi, Cesar, Vicente, Toni, David, Miguel Ángel, Andrés, Agustín, Felipe, Cecilio, Santiago, Faustino, Fernando, Ernesto, Elías, José Julio, Ricardo, Eduardo, Francisco, Aurelio, Miguel Salvador, Ramón, Enrique, Natalia, Mª Jose, Gustavo, Carlos, Bruno, José Vicente, Francisco Javier, Ángel, Caridad, José, y muchos más que alargarían en exceso esta carta.


Son muchas las palabras que me vienen a la cabeza que la describen, son muchos los recuerdos compartidos, son muchas las sensaciones que me embargan cuando retomo espacios, encuentros y hasta desencuentros con ella pero sin duda alguna la profesionalidad, la claridad, el respeto y la dedicación la definen.

Y eso mismo, a su forma, supo compartir con quienes sentíamos y queríamos sentir nuestro trabajo como algo desde lo que construir espacios para otros. Su generosidad no es común, sólo quienes son capaces de ver más allá han sabido identificarla, vivirla junto a ella y extenderla hacia aquellos que de verdad son la base de todo nuestro trabajo.

Me pongo en tu piel, me acerco a ti, vuelo a tu lado para poder abrazarte y hacerte llegar ese calor que no hace falta explicar, que por sí solo dice tanto, que por sí solo se define. Ese abrazo que nos ha de permitir decirnos tanto y con el que querría darte las gracias por todo lo que nos has enseñado.

Y pena, tristeza inmensa siente mi corazón al saber por lo que has tenido que pasar este tiempo, las noches en las que no habrás podido conciliar el sueño, las dudas que seguro han rondado por tu cabeza, las personas que habrá recorrido tu mente para agarrarte a esa decisión o no. Y no siendo fácil quiero que sepas que esa pena es compartida, que esa carga no la has de llevar sola y que esa tristeza que nos oprime el corazón y nos dificulta la respiración debe ser a su vez alegría por todo lo conseguido, por ese trabajo bien hecho, por esas personas con las que has reído, llorado, luchado.

Nadie como tú ha sabido entender lo que otros jamás han de saber hacer; nadie como tú ha sabido sacar lo mejor de cada uno de ellos; nadie como tú ha vivido lo difícil de cada historia y lo precioso de reconocer el camino recorrido y los obstáculos superados; nadie como tú ha sabido sacar lo mejor de cada uno sin caer en el asistencialismo ni en la pena; nadie como tú ha sabido compartir sabiendo que éramos nosotros mismos quienes debíamos vivir nuestras propias experiencias;

Supiste transmitirme algo que a día de hoy sigo sin poder ponerle nombre y engancharme a un mundo especial, un mundo lleno de personas a las que me uní desde lo más profundo, desde la transparencia, lealtad, sencillez y normalidad. A partir de ese momento todo fue diferente para todos. Y lo hiciste a tu forma, dejando que viviera aquello al máximo, sin dar lecciones de sabiduría, sin prepotencia, abriéndome las puertas a lo bueno y a lo malo, a lo bonito y a lo cruel que puede llegar a ser ese mundo pero desde el respeto al tiempo y espacio que necesita cada uno y sintiéndote siempre cerca.

Las cosas no siempre son como una espera, las personas no son como una piensa que son o quiere que sean, las decisiones muchas veces vienen obligadas por terceros, las decepciones nunca vienen solas sino cargadas de mucho pero desde el respeto y cariño que te tengo he de decirte que me enorgullece poder decir que he tenido la gran suerte de conocerte y de poder construir contigo, junto a ti. No sólo puedo decirlo alto y claro sino con la certeza que ese camino que compartimos durante años será un camino que volveremos a recorrer y en el cual volveremos a reír y sufrir.

Esa generosidad que me habla de ti es la misma que ofreciste y compartiste con otros muchos que estoy segura que a su forma te reconocen. Devolviste confianza a personas que la habían perdido o que ni tan si quiera la habían experimentado, apostaste por quienes ni ellos mismos hubieran apostado, luchaste por sacar a muchos de ellos de historias de sin sabores, fracasos y traiciones y lloraste y reíste porque así quisiste y así lo sentiste.

Tú también eres todo esto Cecilia.

ESTAMOS CONTIGO CECILIA

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