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FIARE UN PROYECTO QUE AVANZA SI AVANZAMOS TODOS 24 septiembre 2010

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TIEMPOS DIFÍCILES

TIEMPOS DE CAMBIO

La crisis estructural que nos acompaña ya tantos años se agudiza en estos últimos tiempos por la crisis coyuntural originada particularmente como consecuencia de la gestión especulativa del mundo financiero. Es muy importante ser conscientes de cómo el sistema ya fallaba en los tiempos de bonanza donde la economía virtual y del egoísmo, la del corto plazo y la de la mentira nos contaba y aseguraba lo maravilloso y fantástico que era todo aquello que estábamos viviendo.

Muchos de nosotros compartimos nuestro camino con un gran número de personas que no entendieron nunca nada pues la gran bonanza nunca les llegó, o con aquellos que fueron seducidos por el dinero fácil y sin valor, que les permitió endeudarse para media vida.

El sistema económico, máquina productora de exclusión, no dejó nunca de generar y crear problemas complejos a las personas, incidiendo especialmente en aquellos que menos habrían de poder defenderse de las injusticias del mismo. La política del crecimiento acabó atrapando a todos pero, como era predecible, muy especialmente a los mismos, a aquellos que nunca conocieron para bien la época de bonanza.

Hoy debemos ser muy conscientes que esta crisis no sólo tiene su origen en las apuestas peligrosas de la banca, sino que es todo el sistema el que no está siendo útil para resolver las realidades de un mundo injusto y globalizado. Sólo desde esta perspectiva debemos trabajar para salir de la crisis proponiendo soluciones que ataquen tanto a la crisis estructural como a la coyuntural sin permitir que nos tapen los ojos con la segunda para evitar que las cosas cambien de verdad.

Todos tenemos en nuestras manos la posibilidad de aportar soluciones a ambas crisis y además, hacerlo en beneficio de la sociedad en su conjunto, sin exclusiones ni restricciones de ningún tipo. Proyectos como Fiare, Banca Ética, son proyectos que nacen para construir soluciones para las personas desde lo económico y, en este caso concreto, desde lo financiero.

Somos conscientes de los difíciles momentos que estamos pasando pero no nos podemos permitir el lujo de pensar que una salida de la crisis coyuntural resolverá el problema estructural. Para que esto no suceda tendremos que cambiar las reglas del juego y, que de esa forma, no se vuelva a repetir. La economía del egoísmo debe desaparecer. Tenemos que implicarnos en procurar que no se salga de la crisis de cualquier manera, sino de hacerlo empoderando a todas las personas frente al sistema. Esto no se hace solo, de forma automática, sino que debemos implicarnos en procesos de cambio significativos y uno de ellos es el proyecto Fiare de Banca Ética.

Si estás interesado en saber algo más sobre este proyecto y de cómo puedes participar activamente en el mismo, ponte en contacto con cualquiera de sus socios y ellos te informarán de cómo apoyar la creación de esta palanca de cambio social y económico.

NITTÚA

Núria González

Raúl Contreras

DESTINO: LA GESTIÓN SOCIAL DE LA ECONOMÍA 31 agosto 2010

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VALOR SOCIAL: UNA APORTACIÓN QUE EMPIEZA EN CADA PERSONA

La primera razón por la que cada persona debe plantearse su aportación de valor social puede no ser la primera que le motive, ni tan siquiera la primera con la que construya su argumentario. Conforme se profundiza en el sentido del valor social se tiene más claro que la primera razón es y debe ser la honestidad. Honestidad con uno mismo y con aquellas personas confiadas en que, de nuestro trabajo, fructifiquen resultados que aporten soluciones reales para todas las personas. Honestidad porque otras tantas necesidades por cubrir verán restringidos sus caminos al haber detraído recursos para llevar a cabo algo que estamos convencidos es importante. Nos podemos sorprender de lo difícil que nos resulta, en más de una ocasión, encontrar ni tan siquiera la honestidad con uno mismo.

No es esta, por ser la más importante, la única razón por la que se llega a evidenciar la necesidad de un conocimiento sobre el valor real de lo que aportamos a esta sociedad con nuestro trabajo. También llegamos cuando a la vez que honestos, queremos ser eficientes en nuestra gestión y ejecución. Vivimos en un mundo que se empeña en mostrarnos que es limitado y que el recurso que hoy se aplica aquí, en algún otro lugar no puede ser aplicado. La responsabilidad de la gestión de los recursos no sólo nos ha de llevar a generar beneficio social, sino que tienen que tener una aplicación más eficiente que cualquier otra en la que pudiera haber sido aplicado.

Son aún más las razones por las que necesitamos conocer el valor de aquello que aportamos. Necesitamos dar a conocer, visibilizar nuestro trabajo. Para ello es necesario tener un lenguaje que sea comprensible por y para cualquier persona y especialmente, por aquellas que queremos entiendan la importancia y necesidad de avanzar en las líneas de trabajo que estamos desarrollando. Pero, ¿cómo vamos a explicar qué estamos aportando si ni nosotros mismos lo sabemos? Hablamos de un nosotros tan extenso que nadie se escapa del mismo: ONG’s, administración, empresas, universidades, consumidores, sindicatos, ciudadanos … Todo actor de esta sociedad, lo quiera reconocer o no, es un actor social y debe aportar valor a la misma, valor social.

Más cerca nos resulta, por necesidad, el poder justificar ante un financiador el resultado de su inversión, aquello que ya se ha dado en llamar el SROI, tasa de retorno de la inversión social. Este indicador ni tan si quiera se ha intentado utilizar cuando se ha exigido la justificación del gasto de dinero proveniente de las administraciones y de las obras sociales de las cajas. Lo importante es que se lo haya gastado y no cuál ha sido su eficiencia. Incluso cuando se introducen indicadores de éxito, estos distan notablemente de reflejar dicha utilidad. No obstante, algún filántropo sí exige información sobre el retorno de la inversión con el ánimo de justificar ante los propietarios del capital la calidad de la inversión realizada. Esta es seguramente, la razón más extendida, que no la única ni la más importante pero cuanto menos, es un avance.

La pregunta nos la hemos hecho todos, o sería de esperar que así fuese:

¿Qué es lo que aporto a esta sociedad? ¿Cuál es mi valor social aportado, mi valor social añadido?

Si lo que hago es necesario y lo hago bien tendremos que poder seguir haciéndolo y si no es así debería dejar de utilizar recursos que otro no está pudiendo utilizar para llevar a cabo otras acciones que sean necesarias o sí sepa cómo ejecutarlas.

Deberíamos estar convencidos de lo que hacemos, de su utilidad y de la necesidad de continuar haciéndolo. Sabemos de muchas carencias que exigen reacciones de quienes puedan resolver, en una parte nosotros somos agentes sociales que podemos resolver algunas necesidades de terceros que hoy soportan un sistema injusto y excluyente. El fin es noble y en ocasiones parece justificarlo todo, o casi todo. Es cierto que los medios que utilizamos intentan no generar más daño, que incluso los hay que trabajamos bajo los criterios de una economía solidaria con su triple perspectiva social, medio-ambiental y económica. La cuestión es si además de eficaces, estamos siendo eficientes.

El valor social parece que es algo que mana de las fuentes de las ONGs y a lo más, de la administración pública. Nada más erróneo. Esta es otra razón de fondo por la que debemos conocer el valor social de nuestras acciones para transmitir no sólo las que nosotros podamos estar generando sino para enseñar a reconocer a toda la sociedad el valor social de sus acciones. No buscamos ninguna exclusiva como productores de valor social, al contrario. Hay que conocer y hay que reconocer en cada actor social su aportación.

Para devolver el sentido común a un sistema absolutamente desorientado vamos a tener que aprender a hablar en otros términos, trabajar de otras maneras y sobre todo, reconocernos como actores sociales todos y cada uno de los miembros de una sociedad cualquiera que esta sea. Una acción de cualquier actor tiene consecuencias sociales, medio-ambientales, culturales y económicas. El esfuerzo hoy, hay que ponerlo en alcanzar metodologías sencillas y correctas que nos ayuden a realizar ese reconocimiento sin necesidad de grandes sistemas de auditoría ni más farragosas homologaciones que además vuelven a consumir recursos escasos y necesitados. Corremos el peligro de que el dinero vuelva a terminar lejos de quien verdaderamente lo necesita.

En la sociedad cada uno tenemos nuestro papel, todos son importantes y necesarios. No todos los actores van a tener la necesidad de entrar en sistemas complejos de gestión para actuar de forma corresponsable, así ha estado ocurriendo hasta ahora. El consumidor doméstico no realiza los mismos procesos de elección que un ayuntamiento o que una empresa. De la misma manera, el conocimiento y reconocimiento del valor social no se ha de realizar de la misma manera por todos los actores. Debemos entrar en un proceso de generación de conocimiento y posterior expansión de forma que facilite a cada actor social las herramientas necesarias para ser pro-activos y partícipes en la producción global de valor social. Este valor es además, un componente natural y necesario en un modelo realmente sostenible de la economía. El resultado de este esfuerzo será el conocimiento del ciclo de valor social y su gestión. Un ciclo que es necesario para una explicación real y cierta de la evolución de una sociedad, los parámetros utilizados comúnmente atienden a resultados económico-financieros exclusivamente y cada vez se muestran menos útiles como indicadores de la realidad de las sociedades.

El ciclo de valor social completará la construcción de un nuevo modelo económico en el que todos sus partícipes suman el aporte social y el medio-ambiental al económico-financiero siendo este último, el que hasta ahora parecía ser el único. El conocimiento, reconocimiento, valoración, valorización recuperación del valor social para ser reintroducido en el sistema de generación configura el ciclo que suma y explica un ciclo económico real e integral.

Un dominio sobre el ciclo de valor social como parte del modelo económico vigente, nos hará desembocar en la gestión social de la economía. Este paso, complejo pero no imposible, acompañará el esfuerzo de muchas personas que en todo el mundo hoy están trabajando por una nueva economía social y solidaria.

La GESTIÓN SOCIAL DE LA ECONOMÍA es la meta que debemos alcanzar en el largo plazo para poder hablar de un cambio social significativo y suficiente que garantice a todas las personas un lugar digno en este mundo.

ES NUESTRO OBJETIVO, EL DE TODOS

NITTÚA

Núria González García

Raúl Contreras Comeche

LA CRISIS PROVOCADA POR LOS BANCOS 2 agosto 2010

Posted by nittúa in Artículos y documentos, justicia social, para pensar.
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UNA EXPLICACIÓN SENCILLA Y CONTUNDENTE


Heidi es la propietaria de un bar en Berlín, que ha comprado con un préstamo bancario. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.

Nota: Pero en realidad, no le entra en caja ningún dinero físico.

Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.

Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.

Nota: Pero en realidad, es un margen de beneficios virtual, ficticio; la caja sigue estando vacía de ingresos contantes.

Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Heidi. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.

Nota: ¿Vais pillando la dimensión del castillo de naipes?

En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en “bebida-bonos”, “alco-bonos” y “vomita-bonos” bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.

Nota: El castillo de naipes crece y crece y no para de crecer, pero todo es camelancia; no hay detrás solidez monetaria que lo sustente. Todo son “bonos”, es decir, papelitos que “representan” tener valor siempre y cuando el castillo de naipes se sostenga.

Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que, por cierto, despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar a Heidi el pago de su préstamo bancario; y Heidi, a su vez, exige a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el bar.

Pero, claro está, los clientes no pueden pagar las deudas.

Nota: ¡¡¡Porque siguen sin tener ni un céntimo!!! Han podido beber cada día en el bar porque “se comprometían” a pagar sus deudas, pero el dinero físico no existe.

Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.

Nota: Y Heidi pierde el bar.

Los “bebida-bonos” y los “alco-bonos” sufren una caída de un 95% de su valor. Los “vomito-bonos” van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.

Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.

Nota: Porque los proveedores de vinos y cervezas también le fiaban a Heidi, creyendo que estaban seguros de que cobrarían con creces al cabo del tiempo. Como no han podido cobrar dado que el dinero no existe, la deuda de Heidi se los ha comido a ellos.

El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.

Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.

Nota: Que es lo que de verdad ha pasado. Con los impuestos de los ciudadanos inocentes, los gobiernos han tapado el agujero financiero creado por la estupidez de los bancos.


UTE. OTRA PRISIÓN 14 junio 2010

Posted by nittúa in Artículos y documentos, cambio social, justicia social, para pensar.
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Fuimos a compartir un día con Faustino y la gente de la UTE. Ya hace algún año de esto y aun hoy lo recuerdo como si estuviera allí mismo.

La puerta se cierra a tus espaldas con un golpe seco que te absorbe hasta el último pensamiento. Entras en otro mundo, vives una experiencia difícil de contar. Este vídeo nos traslada a la UTE y cuenta, en la medida que se pueda contar, que es vivir en la ella.

La valentía y la fuerza de las personas que conviven en la UTE son las impresiones que al salir les devolví porque me impactaron, porque no son comunes en la calle y nadie espera encontrarlas en un sitio como una cárcel. Impresionante el trabajo de todos: de Faustino y Begoña, de los otros funcionarios que voluntariamente apoyan la UTE y de los presos que al final son los verdaderos protagonistas de su historia.











Nuestra admiración y más profundo respeto.

http://www.tv3.cat/videos/1227129/UTE-laltra-preso

CONSUMA SATISFACCIÓN 28 mayo 2010

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Bueno, bonito y barato.

Conseguir un buen producto a precio bajo es un logro.

Conseguir dos, en lugar de uno, es un logro.

Situarse en el espacio de la ventaja frente a un tercero es un logro.

¿Son estos logros la constatación de la satisfacción para el consumidor?

Los criterios de valoración que utilizamos en la sociedad de consumo actual no son elegidos desde la libertad del consumidor, ni tan siquiera lo es la ponderación de los mismos en el peso de la decisión. El paradigma del consumo utiliza la relación precio/cantidad como ordinaria. Se podría afirmar, como reflexión ante el comportamiento del consumidor que, la cantidad marca el nivel de satisfacción. Cuando se eleva el paradigma introducimos un segundo parámetro, la calidad. El concepto de calidad que se utiliza queda normalmente restringido a la calidad de las materias primas utilizadas para su ejecución, o en el peor de los casos, al reconocimiento social de cierta materia prima o marca de la misma.

Un paradigma tal, introduce al consumidor en una espiral de consumo por la cantidad donde el único freno es la capacidad de compra, incluso en ocasiones, asumiendo deudas.


Los consumidores debemos ser responsables, debemos perseguir el cambio en el paradigma del consumo. Los consumidores nos debemos empeñar en no engañarnos. La cantidad sólo resuelve la necesidad cuando se parte de la nada o de muy poco. En el resto de los casos, la búsqueda de la cantidad no aporta más satisfacción en el consumo.

La carencia de información reduce nuestra capacidad de elección. Necesitamos información para saber cómo afecta nuestra elección a nuestro pueblo o ciudad, a nuestros montes y mares, a nuestros vecinos, al futuro de nuestros hijos,… Añadir parámetros en nuestra elección nos facilita alcanzar niveles de satisfacción mayores.

Hablar de más parámetros de elección para poder elegir libremente no significa hacer compleja la decisión. No hablamos de que sean muchos ni complicados:

  • igualdad: género y social
  • medio ambiente/ecológico
  • soberanía del territorio/desarrollo local
  • solidaridad
  • calidad de las materias y del trabajo
  • precio

El precio tiene que dejar de ser el elemento de decisión para ser uno más de los parámetros, perdiendo peso en la decisión conforme la renta se aleja de la pobreza.

El cambio del paradigma del consumo potencia la aplicación racional de los recursos para la satisfacción de las necesidades reduciendo el volumen del consumo necesario como consecuencia directa.

La reducción del consumo libera al consumidor de una espiral sin sentido que genera dependencia e insatisfacción.

Raúl Contreras y Núria González

“VIVIR” EN UNA CIUDAD SITIADA, HEBRÓN 7 abril 2010

Posted by nittúa in Artículos y documentos, justicia social, para pensar.
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LA IMAGINACIÓN SIRVE PARA MÁS COSAS

Nunca será lo mismo que si lo viviéramos en primera persona, pero tampoco es tan difícil hacer un pequeño ejercicio de empatía y ser por un momento un niño palestino en la calles de Hebrón, la madre o padre de la criatura, o cualquiera de las personas cuya vida transcurre día tras día entre fusiles y otras armas que tenemos la suerte de conocer de lejos o no conocerlas.

NO ERA TAN DIFÍCIL IMAGINAR, SÍ LO ES VIVIRLO

EL CONSUMO IRRESPONSABLE NOS HA DE LLEVAR A DONDE NO QUEREMOS IR 26 diciembre 2009

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Paremos un momento para entender un poco más el por qué de esa gente que se empeña en hablarnos del consumo responsable. No están bajo una dosis de locura cívica, están resueltos a cambiar este mundo desde lo que está en nuestras manos.

OTRA FORMA DE ENTENDER Y HACER ECONOMÍA 14 diciembre 2009

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La economía nace como una herramienta al servicio de la sociedad. La perversión del origen lleva a que hoy la economía sea un fin en si mismo e incluso el fin.

Somos las personas, las que usamos las herramientas de una determinada manera y los que permitimos, e incluso apoyamos, el mal uso. No podemos seguir diciendo que el mercado es el responsable ni de lo bueno ni de lo malo. Primero, hagamos un uso ético de las herramientas y después, aquella que no sea adecuada cambiémosla pero… olvidémonos de buscar en el exterior lo que es nuestra responsabilidad.

La generación de un nuevo modelo no debe de ser patrimonializado por nadie. Hoy, al contrario debemos tender a desaparecer como estructura aislada con sentido propio e individual.

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